domingo, 13 de julio de 2014

AVANZA NO TE DETENGAS


La Biblia nos habla que hay caminos que parecen rectos, pero no todos terminan por ser buenos. Hay gente que parece que nos va a hacer bien, que parece ser una buena alternativa.. pero no todas las cosas son lo que aparentan. Lo realmente bueno está alineado en el plan y la Palabra del Señor. Cuando uno está en el camino de Dios sabe que Él siempre avanza. Las Escrituras dicen que: “El que comenzó la buena obra, la va a completar”. El Señor comenzó algo que lo va a completar en tu vida.


Aunque parezca difícil, avanza porque Dios va contigo

El libro de Josué lo podemos definir como un libro de continuación. Se puede ver como Dios va avanzando con el fin de concretar sus planes. Este movimiento divino se vio reflejado en el momento cuando Josué y todo el pueblo tuvieron un tiempo sumamente difícil porque su gran líder Moisés había partido a la presencia del Señor. Es allí cuando Dios le dice a Josué que avance porque todavía no había terminado el plan. Dios es un Dios de planes y de propósitos. Cada uno de nosotros tiene un propósito que nos está moviendo hacia delante. Dios quiere que avancemos, más allá de las circunstancias, de los momentos difíciles, de las puertas que se cierran, Dios le dijo a Josué que se levante y pase el Jordán. El Señor le decía que lo que le había limitado, hasta donde había llegado, era a los límites donde podía ver la tierra que le había prometido. Y todavía había más: ahora era momento de levantarse y tomar posesión de la promesa.

Dios tiene cosas mayores, poderosas para cada uno de nosotros. El Señor nos dice que todavía no ha completado todo lo que tiene para tu vida, tu ministerio, tu casa y todo aquello para lo cual te ha salvado y transformado. ¡Es el tiempo de ponernos en marcha otra vez!

Para poder avanzar necesitamos algunos requerimientos que no tenemos que olvidar:

1- Avanzar a pesar de las circunstancias: (Josué 1:1) Josué y el pueblo estaban pasando por un tiempo difícil. Y el Señor les dije que avanzaran a pesar de los problemas y las circunstancias. “En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo.” (Juan 16:33). A pesar de las emociones y del cambiante estado de ánimo, no te caigas, no te desanimes, no te detengas!!

2- Apoyarnos en las promesas de Dios. (Josué 1:3-4) Ya Dios les había dado el territorio, la victoria. Jesús preparó de antemano los caminos para que anduviésemos en ellos. Tenemos que caminar en los planes de Dios, él ya resolvió todo. Josué necesitaba saber que Dios le estaba pidiendo que avanzara basándose justamente en las promesas y en los dichos que había recibido de su líder Moisés. Las palabras eran “Toma la tierra, avanza, pues las promesas de Dios se cumplen. Todos los días tenemos que levantarnos y declarar que Dios está con nosotros. Ese mismo Dios Poderoso que estuvo con Moisés, con Josué, está contigo.

En Cristo, cuando hablamos de la tierra prometida, estamos hablando en primer lugar de lo espiritual, de la plenitud de todo lo que encierra conocer a Dios. Estamos entrando a una nueva dimensión de paz, de gozo. Es todo lo que es el Señor. Es la esencia de Dios. Es volver a entender el plan y el propósito que tiene para nuestras vidas.

Cuando Dios creó al hombre, lo hizo para que tuviese comunión con él, intimidad y que lo conociera. En esa libertad se paseaba con Adán y Eva en el huerto del Edén. Dios también les dio carácter. Les dio autoridad y la capacidad de multiplicarse. Estas son las cosas que Dios quiere restaurar.

Si leemos Josué 1:5, vemos que hay una promesa de conocer a Dios muy cercanamente. No como una religión, sino conocerlo cada día más. El Señor nos ofrece su poder para avanzar y así desalojar a los enemigos que ocupan tu promesa. En ese momento eran cananeos, heteos o jebuseos, hoy pueden ser los miedos, la inseguridad, etc. En ese momento, el pueblo tenía que entrar a pelear sabiendo que no lo iban a hacer con sus propias fuerzas sino que Dios iba a estar con ellos. En cada una de nuestras batallas hay un poder sobrenatural que nos guía, nos guarda y nos protege.

El salmista decía: “Señor, enséñame a darte gracias por aquellos milagros que aún no me di cuenta y ya ocurrieron.” Hay más de mil milagros por día que el Señor hace por nosotros y no nos hemos enterado.

La fe no está basada en los sentimientos. Si decimos en un día primaveral: “Que lindo clima, que bien que me siento hoy, es palpable la gloria” no puedo decir, si luego llueve: “El diablo se levantó en contra”.

Dios está con nosotros porque su palabra lo dice. ¡No te dejaré, ni te desampararé! Y sus ángeles, que son ministradores de fuego, pelean a favor nuestro para tomar la tierra que Dios nos ha entregado. La tierra es nuestra casa, nuestra familia, las finanzas, la herencia, el ministerio y todo lo que forma parte de mi vida. La victoria para cada área ya fue concedida por el Señor y aunque el diablo se levante va a tener que salir corriendo porque dice La Palabra: “Nadie te podrá hacer frente”.

Cuando el pueblo de Israel estaba entrando a la tierra prometida, los habitantes de Canaán, que eran paganos dependían de sus imágenes. En el libro de Levítico nos cuenta que se protegían guardando y escondiendo dentro de las paredes de barro ídolos para poder protegerse de esos que estaban entrando en nombre de Jehová. Pero cuando llegaron esos hombres de Dios y pisaron la tierra que EL Señor les había encomendado, no hubo imagen ni nada que podía levantarse en contra del poder de Dios. No tengas miedo a ninguna circunstancia, ni problema que se levante en tu contra porque más grande es quién está contigo! Dios es quien nos da el poder para resistir y avanzar.

Con la caída de Adán, la autoridad sobre lo creado, le fue concedido al diablo. Por eso cuando Jesús fue tentado por Satanás, éste le dijo que todo le iba a dar si postrado le adorara; por la desobediencia del hombre, lo que le pertenecía se había perdido. Por eso Jesús cuando reprende al diablo le dice: “Vete, Satanás, porque escrito está: Al Señor tu Dios adorarás, y a él sólo servirás” (Mateo 4:10).

Jesús no le dice que no le fue entregado el poder, sino que admite que en efecto, así ocurrió pero que era solo por un tiempo. En el momento en que Jesús murió en la cruz, derramando su sangre y declarando “Consumado es” y luego levantándose de la muerte, le fueron entregadas otra vez las llaves, la autoridad y el poder para aquellos que conformamos la iglesia. Avanzamos si creemos en las promesas de Dios. El poder de Dios nos va ayudar a enfrentar toda clase de crisis y toda clase de adversidades porque es justamente en ese poder que nos fortalece.

3- Necesitamos avanzar hacia los planes de Dios esforzándonos, siendo muy valientes (Josué 1:6-7) Si caminas en ese camino basado y guiado en la Palabra de Dios y si te esfuerzas, Él te va a dar nuevas fuerzas cuando estés cansado y te va a ayudar a llegar a la meta. Cuando querían atacar al pueblo de Israel por sorpresa, lo hacían atacando a los rezagados. Los archienemigos que tenían los israelitas en la época de las conquistas eran los amalecitas. Se dedicaban a atacar a los que se quedaban detrás, a los más débiles. El Señor por eso hace tanto énfasis en las fuerzas.

¿Qué es lo que nos da fuerzas espirituales? ¿Cómo nos podemos nutrir de fuerzas espirituales?
Las fuerzas vienen de varios lados, como por ejemplo con la comunión con Dios primeramente, con su Palabra, y también al venir a la iglesia, de participar de la alabanza, de estar en comunión con los hermanos. Las fuerzas no vienen cuando nos quedamos solos, cuando decimos que estamos mal y no vamos a la iglesia. No te quedes del otro lado del Jordán! No renuncies a lo que Dios puso en tu corazón. Lo que divide la tierra prometida del desierto es el río Jordán. Pero el Señor lo abrió milagrosamente cuando los levitas pisaron las orillas del río con el arca sobre sus hombros, las aguas se abrieron y todo el pueblo pasó libremente de un lado a otro entrando a la tierra de la abundancia de todo lo que es Dios.

4- Avanzar en obediencia constante a la Palabra de Dios: (Josué 1:8-9) El Señor quiere que tengas respeto de sus mandamientos y consejos, de lo que Él te habló. Esa es la clave para poder disfrutar de esa abundancia y poder creerle a Dios, como Caleb que a pesar de los obstáculos que enfrentó en el desierto y su edad (85 años), estaba lleno de juventud y con ganas de seguir sirviendo al Señor. Porque tenía las fuerzas del Altísimo!

En conclusión


Aprendamos a rendirnos y a consagrarnos a ese plan y entregarnos día a día al propósito que Dios tiene para nuestras vidas. Es tiempo de decidir avanzar y de no mirar atrás, de no bajar los brazos a pesar de las circunstancias. Y si una puerta se cierra es porque hay una puerta mayor que está por abrirse. El Señor es quién brinda las mejores oportunidades y también nos aleja de los caminos mentirosos. Él es quien nos acompañará en cada paso.¡¡Confiemos en Dios, en su poder y veremos su gloria!!

No permitas que las circunstancias nublen tu visión de la promesa, es hora de confiar en la Palabra de Dios y avanzar en fe.

Claudio y Betty Freidzon




sábado, 12 de julio de 2014

Luces brillantes en las noches oscuras – Max Lucado



Versículo:

Invoqué en mi angustia a Jehová, y él me oyó; Desde el seno del Seol clamé, y mi voz oíste. Mas yo con voz de alabanza te ofreceré sacrificios; Pagaré lo que prometí. La salvación es de Jehová. Y mandó Jehová al pez, y vomitó a Jonás en tierra.

(Jonás 2:2,9-10 RV60)


Una orden puntual y directa de Dios, no siempre coincide con lo que nos gusta. No es fácil comprenderlo, pero los llamados de Dios no son una sugerencia.


Observa a Jonás en la panza del pez, rodeado de jugos gástricos y algas marinas ingeridas. Durante tres días Dios lo ha dejado allí. Durante este tiempo Jonás ha estudiado sus opciones. Y no ha podido más que llegar a la misma conclusión: No tiene opciones.


Había desobedecido al llamado de Dios y terminó en el vientre de un pez. Y es que a veces cuando desobedeces a Dios, empiezas a vivir en crisis. ¿Por qué? Posiblemente porque estás en el barco equivocado o lo que es peor, con la dirección equivocada. Quizás sabes cuál es tu llamado pero vas para otro lado con alguna excusa.


Cada vez que desobedeces se produce un adormecimiento similar al de Jonás, que dormía mientras aquel barco naufragaba en medio del mar. Generalmente, los que ocasionan las tormentas son los que duermen, todos al rededor sufren las consecuencias pero él es el único que no se da cuenta que todo eso es por haberse movido de la voluntad de Dios.


Jonás está ahora en ese sitio oscuro donde no puede salir. Desde ahí, en medio de su angustia y después de tres días y tres noches hizo lo único que podía hacer: orar. Dios lo escuchó y esa oración provocó que aquel pez lo arrojara.


En medio del vómito, Dios le vuelve a hablar. Sus planes no habían cambiado, era tiempo de levantarse y cumplir con la misión que le había encargado desde un principio.


Posiblemente te encuentras en la oscuridad del vientre de un pez por negarte a obedecer a Dios. Pero recuerda que puedes ver la luz de Su misericordia si clamas a Él de todo corazón.


Devocional basado en el libro “Segundas Oportunidades” de Max Lucado
 

sábado, 5 de julio de 2014

COMO SI FUERA YO

          


¿Te has puesto a pensar que es más fácil pedir prestado, que prestar? ¿No es mejor reír de un comentario hecho para otra persona, mientras no se rían de ti? ¿Acaso no toleramos escuchar ciertos chismes, porque nos parecen curiosos, siempre y cuando nuestra vida no se encuentre divulgada?

¿Por qué te pones a mirar la astilla que tiene tu hermano en el ojo, y no te fijas en el tronco que tú tienes en el tuyo? Y si tú tienes un tronco en tu propio ojo, ¿cómo puedes decirle a tu hermano: “Déjame sacarte la astilla que tienes en el ojo”? ¡Hipócrita!, saca primero el tronco de tu propio ojo, y así podrás ver bien para sacar la astilla que tiene tu hermano en el suyo. Mateo 7:3-5

Muchos se prestan para observar la vida de las personas que los rodean, son muy buenos para sacar conclusiones sobre lo que sus amigos deben o no hacer. Sin embargo, la palabra de Dios nos enseña a fijarnos primero en nosotros.

La verdad es que es fácil calificar y criticar mirando hacia fuera, mientras nosotros no seamos los afectados, pero que difícil es mirar hacia adentro y reconocer nuestros errores. Dios te confronta a que arregles tu vida para que después puedas solucionar la de las demás personas.

“Así pues, hagan ustedes con los demás como quieran que los demás hagan con ustedes…” Mateo 7:12

La palabra de Dios nos pide que seamos prácticos, es decir: Si te llega un comentario o chisme ¡no lo toleres más! Pon un alto, como si se tratara de tu propia vida. No observes ni critiques la vida de tus vecinos porque tampoco te gustaría ser el juzgado, y si tienes la oportunidad de ayudar a alguien, hazlo, estoy segura que a ti también te gustaría que te socorrieran cuando lo necesites.

Hoy debes empezar a realizar un análisis interno personal, es decir una autocrítica a aquello que has estado haciendo mal y empezar a corregirlo. No busques casos ajenos, solamente enfócate en ti y cada vez que trates con los demás, trátalos como si fueras tú.

¡Trata a los demás como quieres ser tratado!


producido por CVCLAVOZ.

                                                                                 
                                                                     

viernes, 4 de julio de 2014

BUEN SAMARITANO


Buen Samaritano



Casandra era una mujer muy activa en la iglesia, ella siempre se ofrecía de voluntaria para predicar en varios lugares apartados de la ciudad, en algunas ocasiones viajaba a pueblos rurales donde los recursos eran sumamente escasos.

En uno de esos viajes llegó a un hogar muy pobre en donde el jefe de la familia estaba enfermo sufriendo agudos dolores. Ella entró a esta casa con el propósito de hablarles algo acerca de Cristo. Pero el hombre de muy mal carácter, ni bien se dio cuenta de sus intenciones comenzó a gritar: “No quiero que nadie ore aquí ni lea la Biblia, pues no creo en ninguna de estas cosas, fuera!”

Inmediatamente Casandra dijo: “Está bien, no diré nada, pero no quiero irme sin antes ayudarlo de alguna manera y a su esposa también, que está muy afligida.”

De inmediato ella se fue para conseguir provisiones y ropa para la familia. Cuando regresó, el hombre que duramente le había prohibido que orara y leyera la Biblia le dijo: “Léame por favor la historia del Buen Samaritano.” Ese mismo momento, ella sacó su biblia para leer la historia, y cuando terminó, aquel hombre enfermo dijo: “He visto muchos sacerdotes y levitas pasar por aquí, pero nunca antes había visto un buen samaritano.”

La amargura del hombre y sus prejuicios desaparecieron por causa de una buena acción de una cristiana.

1 Juan 3:17 dice: “Pero el que tiene bienes de este mundo y ve a su hermano tener necesidad, y cierra contra él su corazón, ¿cómo mora el amor de Dios en él?” Versión DHH

Todos necesitamos del evangelio y cuando queremos compartirlo, solemos encontrar a muchas personas viviendo situaciones difíciles que hicieron que sus corazones se endurezcan, momentos que han provocado su desconfianza en toda palabra que se diga; al final alguno de ellos puede creer que el mundo está lleno de buenas intenciones y palabras lindas, pero de pocas acciones.

El relato del buen samaritano, Lucas 10:25-37, es una ilustración que nos enseña a amar al prójimo con acciones más que con palabras. Muchas iglesias usan esta misma estrategia llevando algunos alimentos, ropa y medicinas para acompañar juntamente con esta buena acción una invitación para recibir a Jesús. Son esas pequeñas muestras de amor las que ablandan cualquier corazón duro.

Santiago 2:15-16 dice: “Supongamos que a un hermano o a una hermana les falta la ropa y la comida necesarias para el día; si uno de ustedes les dice: «Que les vaya bien; abríguense y coman todo lo que quieran», pero no les da lo que su cuerpo necesita, ¿de qué les sirve?” Versión DHH

Recuerda que el evangelio es un regalo que se entrega envuelto en amor.

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes:



Escrito por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

                                                                                               
                                                                         








jueves, 3 de julio de 2014

CON PROPOSITO

  


Ruth Paxson, misionera en China a principios del siglo anterior, contaba acerca de una mujer que subió a un tren con ella en Finlandia. Lo primero que la señorita Paxson vio fue su radiante rostro, pero luego se dio cuenta de que la mano derecha de la mujer estaba cortada y que en su lugar los cirujanos habían puesto un gancho de acero.


Después de conversar con ella durante un tiempo, la señorita Paxson supo que su compañera de viaje había sido misionera en la India, que había enfermado de los pulmones y había sido enviada de vuelta a su país para morir allí.

De vuelta a su Finlandia natal, compró una granja y se dedicó a trabajar en ella y un día mientras lo hacía, su manó quedó atrapada en la trilladora. Lo que más le impresionó a la conocida misionera y escritora Ruth Paxson fue lo que le dijo la accidentada al contarle lo sucedido: “Cuando me corté la mano, de inmediato puse la mirada arriba y le dije a mi Señor: ¿Qué quieres que haga ahora que me he quedado sin mi mano derecha? No te pregunto qué clase de trabajo ni por qué me ha sucedido esto; solamente te pido que me enseñes qué es lo que ahora puedo y debo hacer”

Dios la empleó convirtiendo su granja en un hogar para ancianos cristianos y su ánimo optimista y confiado en el Señor fue una bendición para muchas personas que terminaron sus vidas animados por la fe de aquella mujer que apenas podía dirigir el hogar y hablar a aquellas almas que se dirigían a la eternidad.

Al igual que la misionera finlandesa, muchas veces emprendemos proyectos que se ven frustrados y no entendemos los motivos por los cuales estamos atravesando todos esos problemas.

Si bien volver a su tierra natal restableció la salud de la misionera, perdió la mano derecha en el accidente que tuvo. Ella podría haber interrogado a Dios y haberle preguntado el por qué de su enfermedad, de su accidente y quizás haber vivido deprimida. Sin embargo, su actitud fue otra, quiso saber qué es lo que Dios quería que hiciera, cuál era su propósito.

Muchas veces, cuando experimentamos giros inesperados en nuestras vidas, nos enfocamos en lo que estamos viendo ese momento y le reprochamos a Dios todo, sin pensar que Él puede tener un mejor plan para nuestras vidas.

Dios quería que la misionera finlandesa sirviera a ese grupo de personas que se encuentran en la recta final de sus vidas y que muchas veces no tienen una vejez buena. ¿Era importante llevar las buenas nuevas a India? Sí, sin duda era una gran labor pero Él la necesitaba en su tierra natal. ¿Hacía algo malo trabajando en su granja? No, claro que no pero los planes de Dios eran más altos que los de ella.

Más allá de las circunstancias, ella sabía que su Padre tenía un plan mejor y su meta era hacer Su voluntad, así que ante las grandes pruebas que enfrentó sólo buscó conocer el plan de Dios. Si ella se hubiera amargado por lo que le sucedía muchos ancianos hubieran terminado sus días de una manera diferente.

“Y sabemos que Dios hace que todas las cosas cooperen para el bien de los que lo aman y son llamados según el propósito que él tiene para ellos” Romanos 8:28

¿Te has preguntado qué desea Dios de ti? ¿Cuáles son sus planes para tu vida? Mientras tengas claro tu propósito en esta vida, podrás afrontar todos los problemas que se te presenten, con la certeza de que Dios está en control y todo ayuda a bien a los que en Él confían.

No siempre es fácil, a veces es frustrante y doloroso pero podemos estar seguros de que los planes de Dios siempre son mejores que los nuestros.


publicado por: Radio Cristiana CVCLAVOZ.